Día de la tierra: Una reflexión sobre nuestro planeta

Hoy, en el día de la tierra, nos gustaría tomar este espacio para hacer las paces con la naturaleza, pensar en su inmensidad y fuerza y, sobre todo, agradecer por permitir cada tipo de vida existente en el planeta.

El planeta tierra es nuestro único hogar. Este espacio no es solo la cuna de la raza humana, de su imperfecta cultura y sus impresionantes civilizaciones; en el también habitan miles de microorganismos, asombrosas plantas, animales indescriptibles, hongos y toda clase de organizaciones de vida que coexisten en armonía formando ecosistemas con la finalidad de asegurar su estadía por cientos o quizá miles de años más.

Se estima que en el planeta tierra coexisten 8.7 millones de especies, de ellos, casi 7 millones habita sobre tierra firme, mientras que el resto habita los ecosistemas marinos. Así también, expertos sugieren que existen casi 300 mil especies de plantas descubiertas, 7.7 millones de animales, casi un millón de especies de insectos y 600 mil diferentes hongos y esporas. Sin embargo, aunque todos estos números parecen avasalladores, existe un consenso en la comunidad científica en que entre el 86 y 91 por ciento de las especies terrestres y marinas aun no se han descubierto.

El planeta tierra con facilidad se describe como una esfera de, valga la redundancia, tierra rodeada de grandes mantos de agua. Las fotografías captadas de nuestro planeta desde el espacio lo confirman. La “blue marvel” está cubierta de agua en un 70% de su superficie, misma que representa un 0.123% de su masa total (casi respetando estas proporciones, el cuerpo humano está constituido aproximadamente de un 70% de agua y esto habla demasiado de la estrecha relación que los seres humanos mantenemos con la naturaleza).

La tierra ha cambiado mucho durante los últimos miles de años, tanto es así que los climas de antaño en nuestro planeta dieron origen a la variedad de vida que hoy habita en ella. Sin embargo, la intervención humana también ha propiciado cambios en la naturaleza, mismos que no siempre resultan positivos. Hoy en día, en el planeta tierra habitan aproximadamente 7.500 millones de personas, cantidad que constantemente se encuentra al alza. Sin embargo, para entender las dimensiones del impacto humano en el planeta es importante señalar que a lo largo de la historia aproximadamente 108 mil millones de seres humanos modernos han pisado y manipulado este planeta.

La raza humana ha propiciado cambios en el ambiente desde hace poco más de 3000 años, y es que las practicas humanas como la caza, la recolección, la agricultura (y en épocas modernas, la industrialización y sus derivados) han acelerado cambios no naturales en los paisajes del planeta. En el marco del día de la tierra es relevante cuestionarnos ¿Qué podemos hacer para preservar nuestro único hogar? Y más allá de eso ¿Qué nos queda por aprender para entender y sanar nuestra relación con la tierra?

Para finalizar este hilo de pensamientos, me gustaría compartir una breve reflexión del astrónomo Isaac Asimov acerca de nuestro planeta. Las líneas describen la famosa fotografía de la tierra dentro del sistema solar, tomada por la sonda Voyager 1 a una distancia de aproximadamente 6000 millones de kilómetros del mismo. En la imagen se aprecia un punto azul pálido. Un diminuto punto azul en la inmensidad del espacio, y ese es nuestro único hogar.

«Mira de nuevo ese punto. Eso es aquí. Ese es nuestro hogar. Ese somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos los que has oído hablar, cada ser humano que haya existido vivió su vida ahí. La suma de nuestras alegrías y sufrimientos. Miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre, padre y niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada superestrella, cada líder supremo, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí. En una mota de polvo suspendida en un sayo de sol”.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Comenzar
A %d blogueros les gusta esto: