Zero waste: ¿Qué hacer con los residuos de la vida diaria?

En este punto de la modernidad es importante reflexionar acerca de una de las verdades más incómodas del sistema: existe una programación cultural que privilegia lo efímero y desechable. Vivimos en un punto histórico en donde el confort se satisface a través de la sobreproducción y el sobreconsumo sin realmente cuestionarnos nuestro propio papel dentro del modelo económico y hoy por hoy, estamos los viviendo los resultados de esta crisis global.

El mantener una postura neutral ante esta realidad nos hace partícipes del problema. Como humanidad nos hemos distanciado de la forma original de socialización en donde los grupos colaboraban para asegurar su existencia, en cambio, hoy nos encontramos en una burbuja de individualidad; deseando, adquiriendo y desechando por inercia sin tomar en cuenta las consecuencias que esto conlleva.

Vivir tal y como el sistema nos ha acostumbrado genera toneladas de basura y esta, a su vez ha propiciado uno de los mas grande problemas medioambientales de la actualidad. Se estima que en México cada persona produce entre 1.5 y 2 km de basura diariamente, es decir que diariamente la producción de basura doméstica ronda entre 99 mil toneladas, sin mencionar los residuos de las diferentes industrias instaladas en nuestro país, como la minera, ganadera o automotriz de las cuales no existen cifras exactas pues la mayoría de ellos son “desaparecidos” de manera ilegal e irresponsable.

Teniendo esto en cuenta existe cada vez mayor interés en actuar ya mismo para reducir nuestro impacto ambiental individual. Una alternativa que ha ganado popularidad en los últimos años es el movimiento “Zero waste” o “Cero residuos”, a través del cual se busca minimizar la cantidad de basura de cualquier tipo, aprovechando al máximo los materiales en buen estado y recirculando los sobrantes para minimizar nuestro impacto negativo en el planeta. Esta filosofía se presenta como una resistencia a la ideología consumista actual y cada vez más personas en el mundo se unen a este movimiento.

Pero ¿Cómo ser Zero waste en una sociedad programada para ser desechable?

En primer lugar, debemos estar conscientes de que no existe un residuo cero por definición pues nuestras actividades humanas primarias generan residuos por si mismas. Sin embargo, si podemos aspirar a generar cero basura.  La basura producida en casa es una colección de diferentes materiales y una buena alternativa para evitar generarlos es rechazar los productos que contengan materiales desechables y en su lugar, adquirir aquellos que priorizan el cuidado medioambiental, estos pueden ser productos a granel, artículos sin empaques o con empaques biodegradables o con empaques pensados para el reciclaje.

En el caso de no poder rechazar los materiales “basura” una opción práctica para aprovechar estas materias primas es el reciclaje. En todo el territorio nacional existen centros de reciclaje, los cuales reciben botellas, cartón y papel, cristal y aluminio separados de acuerdo con su material de fabricación, puedes buscar el centro más cercano a tu vivienda en este enlace: https://ecolana.com.mx/ . Al reciclar este tipo de materiales nos estaremos ocupando aproximadamente del 40% de la basura cotidiana.

Un gran porcentaje del resto de la basura que se produce en casa corresponde a los residuos orgánicos, estos van desde restos de comida hasta hojas secas de plantas y árboles. Una manera de cumplir el ciclo completo de estos residuos es la fabricación de composta casera y luego ocuparla para nutrir la tierra misma.

Existen otro tipo de “basuras” que son menos comunes, como las pilas alcalinas y los materiales tecnológicos, como celulares, tablets y laptops descompuestas, estos deben ser tratados de manera responsable para evitar problemas por sus componentes tóxicos. Para ello debemos llevarlos a puntos específicos donde se encargarán de acopiarlos y transportarlos a sistemas de reciclaje específicos.

Podemos reducir nuestra basura a través del cambio de hábitos de consumo y desecho, priorizando el reusar los materiales y artículos con los que ya contamos en lugar de comprar artículos de “usar y tirar”, o alargar la vida útil de los mismos al repararlos, regalarlos o truequearlos; hay un sinfín de alternativas para evitar que todo lo que usemos se convierta en basura. Hoy más que nunca debemos actuar para frenar el deterioro ambiental y solo cambiando nuestra perspectiva individual y colectiva acerca de la relación humano-medio ambiente podremos hacerlo. Únete al movimiento Zero Waste y se parte del cambio que el planeta necesita.

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